
La pérdida de un ser querido es una de las experiencias más duras que podemos vivir. En ITEGRA, Centro de Psicología en Granada, entendemos lo difícil que puede ser afrontar un proceso de duelo, y por eso queremos acompañarte con esta guía.
Aquí encontrarás algunas orientaciones sobre cómo afrontar la muerte de un familiar o de una persona importante para ti, y también te contaremos cuándo es recomendable buscar ayuda profesional, ya sea con un psicólogo para el duelo en Granada o a través de terapia de duelo online.
No existen fórmulas ni consejos que sustituyan un proceso terapéutico personalizado. Cada duelo es único y requiere su propio ritmo y acompañamiento.
Cuando alguien que ocupa un lugar esencial en nuestra vida fallece, sentimos que una parte de nosotros también se va con esa persona. Y es verdad: la vida no volverá a ser igual. Pero eso no significa que no podamos volver a sentirnos bien, avanzar o vivir plenamente.
El duelo es, sobre todo, un camino de transformación. Es un proceso que puede resultar doloroso, pero necesario para adaptarnos a la nueva realidad y reencontrar el equilibrio.
¿Quieres saber en qué consiste ese proceso y cómo puede ayudarte un profesional? Te lo contamos a continuación.
¿Qué es el duelo y por qué duele tanto?
La palabra duelo hace referencia al proceso que vivimos tras la pérdida de algo o alguien valioso en nuestra vida. Puede tratarse de la muerte de un ser querido, una ruptura, la pérdida de un empleo o incluso un cambio importante como dejar una casa o una etapa vital. En este post nos centraremos en el duelo por fallecimiento, uno de los más profundos y difíciles de transitar.
Cuando alguien a quien queremos muere, no solo sentimos su ausencia, sino que también pueden despertarse muchos miedos: miedo a la soledad, a la propia muerte, a no volver a sentirnos amados, a no saber desenvolvernos sin esa persona o a perder a otros seres queridos. Todos estos temores son naturales y forman parte del proceso.
El duelo duele, y no es una frase hecha: es un cambio repentino que altera nuestra realidad sin que podamos controlarlo. Esa ruptura genera una mezcla intensa de emociones —tristeza, miedo, rabia, ansiedad, culpa o bloqueo— que pueden resultar abrumadoras. Pero también hay espacio para momentos de calma, risas, conexión, desconexión o esperanza. En el duelo, todas las emociones son válidas y es importante no imponer expectativas sobre cómo “deberíamos” sentirnos.
Tras la pérdida, es normal sentir vacío, miedo e incertidumbre. Sin embargo, la vida sigue trayendo nuevos estímulos u otros que seguimos manteniendo, y a veces conectamos con emociones agradables que nos permiten respirar y sentirnos presentes, aunque más tarde vuelva el dolor. Este vaivén emocional —entre la ausencia y la vida que continúa— es completamente normal.
También es muy común sentir culpa: por lo ocurrido, por lo que no hicimos, o incluso por momentos en los que nos sentimos bien. Pensamientos como “si no estoy triste todo el tiempo, es que no le quería tanto” son creencias dañinas. Las emociones cambian constantemente, y como en el símbolo del yin y el yang, incluso en el dolor más profundo puede haber un instante de luz, y en la alegría, un toque de tristeza.
Por más desagradable que sea, transitar todas estas emociones es necesario para sanar. Y sanar no significa olvidar, sino transformar el vínculo con la persona y contigo mismo, para poder vivir con ese dolor sin que te domine. Cada proceso de duelo es único, porque depende de tu historia, tu contexto y tus propios recursos emocionales.
Consejos para afrontar la muerte de un ser querido
Permítete todo lo que venga. Durante el duelo es normal sentir rabia, tristeza, miedo, apatía o bloqueo. Puedes tener la sensación de que el mundo sigue, pero tu vida se ha detenido.
Y también puede ocurrir lo contrario: hay momentos en los que no conectas con el dolor y te descubres riendo o disfrutando de algo. Todo esto forma parte del proceso. No hay una forma “correcta” de vivir el duelo. Date permiso para sentir —o no sentir— sin juzgarte.
No te dejes llevar por los comentarios de tu entorno. A veces, las personas que nos rodean intentan ayudar con frases como “ahora a seguir” o “esa persona querría verte bien”. Aunque parten de una buena intención, pueden invalidar tu dolor.
Recuerda: tú sabes lo que necesitas. Escucha tus tiempos, tus emociones y tus límites. No tienes que estar bien todo el rato; sentirte mal también es parte del proceso de curación.
Conecta con el dolor. No huyas de lo que sientas. Hablar, recordar y dar espacio al dolor es esencial para sanar. Evitarlo solo prolonga el malestar. Puedes crear pequeños rituales que te ayuden a mantener vivo el vínculo: escribir una carta, visitar su tumba, mirar fotos, compartir recuerdos o tener un objeto simbólico que te conecte con esa persona. Dar un hueco al dolor es lo que, poco a poco, te permitirá avanzar.
También necesitas desconectar. Cuando sientas que tienes un poco más de estabilidad, es importante volver a conectar con la vida. Sal, pasea, retoma aficiones, queda con personas que te hagan bien o simplemente date permiso para descansar. Tu vida ha cambiado, y el duelo implica una transformación: reconstruir una rutina más acorde con tus valores, tus prioridades y tu nueva forma de entender la vida. Esa transformación es lo que evita que el vacío se convierta en una sensación permanente de insatisfacción.
Encuentra un sentido, un propósito. Una pérdida puede hacernos replantear el sentido de la vida. Es normal que aparezcan preguntas sobre la muerte, la soledad o la finalidad de lo que hacemos. Escucharte a ti mismo y reconectar con tus aprendizajes y valores te ayudará a encontrar propósito: valorar más lo cotidiano, ayudar a otros, cambiar tus prioridades, viajar, dedicarte a algo significativo… Dar un nuevo sentido a tu vida es la manera más profunda de honrar lo vivido y a quien perdiste.
El tiempo NO todo lo cura. Lo importante no es que pase el tiempo, sino qué hacemos con ese tiempo: cómo integramos, damos significado, construimos nuevos hábitos, rituales o narrativas.
Señales de que necesitas ayuda profesional para superar el duelo
Buscar ayuda profesional psicológica para el duelo, no significa que estés “fallando” en tu proceso, sino que tu sistema de afrontamiento está saturado y necesitas apoyo especializado para reequilibrar tu vida.
- Dolor emocional que no disminuye ni se transforma con el tiempo.
Han pasado meses (o incluso más de un año) y sientes que estás exactamente igual que al principio. Sigues atrapado/a en los mismos pensamientos o emociones intensas sin variación.
- Evitación constante del dolor o de los recuerdos. Evitas hablar, visitar lugares, ver fotos o enfrentarte a estímulos asociados con la pérdida. Te mantienes hiperocupado/a para “no pensar”.
- Aislamiento social o pérdida de interés general. Te cuesta conectar con otros, incluso con personas de confianza. Dejas de participar en actividades que antes te resultaban agradables o valiosas.
- Pensamientos de desesperanza o de no querer seguir. Te invaden ideas del tipo “no tiene sentido seguir”, “nada va a mejorar”, o “me gustaría no despertar”. Incluso si aparecen pensamientos o planes suicidas.
- Cambios importantes y sostenidos en el funcionamiento diario: Dificultad para dormir, comer o mantener rutinas básicas. Deterioro notable en el trabajo, estudios o responsabilidades. Es decir, existe una alteración mantenida en el tiempo del funcionamiento diario de la persona.
- Culpa o autoacusación persistente. Pensamientos recurrentes del tipo “podría haber hecho más”, “es mi culpa”, “no merezco estar bien”.
- Conductas de escape desadaptativas. Uso excesivo de alcohol, medicación, comida o redes sociales para anestesiar el malestar. Cambios impulsivos (mudanzas, rupturas, decisiones extremas). Son estrategias de evitación que disminuyen temporalmente el malestar, pero lo perpetúan a largo plazo.
- Estancamiento en una sola emoción. Sientes que vives en un único estado emocional (rabia, tristeza, miedo, vacío). No logras transitar hacia emociones más variadas o funcionales.
- Dificultad para aceptar la realidad de la pérdida. Sigues actuando como si la persona (o situación) aún estuviera presente. No integras la pérdida en tu vida.
- Tu entorno te lo señala. Familiares o amigos cercanos te dicen con preocupación que te ven apagado/a, diferente o sin energía durante mucho tiempo.
En resumen, el duelo es un proceso natural en el que se sufre que no requiere terapia en todos los casos, pero sí apoyo profesional cuando:
- Se cronifica o se vuelve incapacitante.
- Genera un patrón rígido de evitación o de autodestrucción.
- Hay riesgo para la salud física, emocional o social.
¿Cómo puede ayudarte un psicólogo en el proceso de duelo?
Un psicólogo especializado en duelo puede ayudarte a comprender, expresar y elaborar tu pérdida de una forma sana y acompañada. A través de un espacio seguro y confidencial, podrás dar sentido a lo que sientes, validar tus emociones y aprender estrategias para afrontar el dolor sin evitarlo.
Durante el proceso terapéutico, el profesional te guía para transformar tu vida, gestionar las emociones que sientas, los miedos que se disparen y las dificultades que tengas y así, resignificar la pérdida, integrándola como parte de tu historia vital. El objetivo no es olvidar, sino aprender a convivir con la ausencia y recuperar el equilibrio emocional.
Si estás pasando por un momento de pérdida, en ITEGRA puedes contar con un para el duelo en Granada u online, según tus necesidades. Te acompañaremos paso a paso para que el dolor deje de ser una carga y se convierta en un camino de crecimiento y adaptación.
Enfrentar la muerte de un familiar no es fácil, pero no tienes que hacerlo solo/a. En ITEGRA, Centro de Psicología en Granada, estamos especializados en el acompañamiento en procesos de duelo.
Te ofrecemos sesiones presenciales en nuestro centro o terapia online, con un enfoque basado en el análisis de conducta, humano, profesional y adaptado a tus necesidades.
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