Todos podemos tener pensamientos repetitivos, dudas o pequeñas manías. Comprobar alguna vez si hemos cerrado la puerta, darle vueltas a una conversación, dudar mucho sobre una decisión o preferir hacer determinadas cosas de una forma concreta no significa necesariamente tener un Trastorno Obsesivo Compulsivo.
El problema es una cuestión de frecuencia, intensidad y duración, cuando esos pensamientos generan un malestar importante y la necesidad de hacer algo para calmarlos empieza a limitar nuestro día a día.
Llamamos problemas obsesivo-compulsivos a aquellos patrones en los que la persona queda atrapada en un bucle de pensamientos intrusivos que generan un malestar significativo. Para aliviar ese malestar, pueden aparecer diferentes conductas que proporcionan un alivio momentáneo, pero que terminan manteniendo el problema y limitando progresivamente la vida de la persona. Por lo que los síntomas de TOC en adultos pueden presentarse de formas muy diferentes, tienen contenidos y formas distintas y, en ocasiones, pasan desapercibidos durante mucho tiempo. Algunas personas incluso saben que aquello que piensan o hacen no tiene demasiado sentido y no es racional, pero sienten que no pueden evitarlo.
En ITEGRA Psicología sabemos que entender qué está ocurriendo es uno de los primeros pasos para poder empezar a trabajarlo.

¿Cuáles son los principales síntomas del TOC en adultos?
El Trastorno Obsesivo Compulsivo suele estar relacionado con dos elementos: las obsesiones y las compulsiones.
No tienen por qué aparecer de la misma manera en todas las personas ni ser siempre visibles desde fuera.
Pensamientos, imágenes o impulsos que aparecen una y otra vez
Las obsesiones pueden aparecer como pensamientos, imágenes mentales, dudas o impulsos no deseados que generan ansiedad, culpa, miedo, asco o un malestar difícil de ignorar.
Por ejemplo:
- Miedo constante a haberse contaminado.
- Dudas sobre si se ha cerrado correctamente una puerta.
- Pensamientos relacionados con hacer daño a otra persona.
- Necesidad de saber con absoluta certeza que algo no ha ocurrido o no ocurrirá.
- Pensamientos relacionados con la moralidad, la sexualidad o las relaciones.
- Sensación de que las cosas tienen que estar de una determinada manera.
Uno de los aspectos que más sufrimiento genera es que muchas veces la persona no quiere tener esos pensamientos y precisamente por eso intenta eliminarlos, controlarlos o encontrar una explicación que le tranquilice.
Compulsiones o rituales para reducir el malestar
Ante esa ansiedad pueden aparecer conductas que proporcionan alivio momentáneo.
Comprobar varias veces algo, lavarse repetidamente, ordenar, repetir determinadas acciones, preguntar a otras personas buscando tranquilidad, ponerse a prueba para confirmar algo, evitar ciertas cosas o realizar rituales mentales son algunos ejemplos.
El problema es que el alivio suele durar poco.
La duda vuelve con más fuerza y aparece de nuevo la necesidad de comprobar, preguntar o realizar el ritual.
Es fácil acabar atrapado en un círculo que cada vez ocupa más tiempo y condiciona más el día a día.
El TOC no siempre se ve desde fuera
Cuando pensamos en TOC es frecuente imaginar a alguien que se lava constantemente las manos o comprueba muchas veces una puerta.
Pero el Trastorno Obsesivo Compulsivo puede adoptar muchas otras formas.
Hay personas cuyas compulsiones son principalmente mentales: repasar recuerdos, analizar pensamientos, repetir frases internamente o intentar conseguir certeza absoluta sobre algo que les preocupa.
Por eso alguien puede estar sufriendo muchísimo aunque desde fuera aparentemente no esté realizando ningún ritual.
¿Cómo saber si una conducta puede estar relacionada con un TOC?
Más que fijarnos únicamente en qué pensamiento o conducta aparece, es importante observar qué función está teniendo en la vida de la persona.
Algunas señales que pueden indicar que conviene pedir ayuda son:
- Dedicas mucho tiempo a analizar, revisar o intentar resolver determinados pensamientos o dudas.
- Sientes la necesidad de encontrar una respuesta o una certeza absoluta antes de poder quedarte tranquilo.
- Compruebas repetidamente que todo está bien o que no has cometido un error.
- Buscas constantemente que otras personas te tranquilicen o confirmen que no ha ocurrido aquello que temes.
- Evitas determinadas situaciones, lugares, personas o actividades para impedir que aparezca ansiedad o algún pensamiento que te resulte desagradable.
- Sientes que necesitas realizar ciertos rituales o acciones para quedarte tranquilo o evitar que ocurra algo malo.
- Realizas rituales mentales, como repetir palabras o frases, revisar recuerdos, analizar situaciones o intentar neutralizar determinados pensamientos.
- Intentas controlar, eliminar o evitar constantemente ciertos pensamientos, imágenes o sensaciones.
- Sientes que nunca terminas de obtener la seguridad que buscas y vuelves una y otra vez sobre la misma duda.
- Tus pensamientos, preocupaciones o conductas interfieren en el trabajo, los estudios, las relaciones o tu vida cotidiana.
- Sabes que determinadas conductas son excesivas o que probablemente no necesitas realizarlas, pero te resulta muy difícil dejar de hacerlas.
- El malestar y las estrategias que utilizas para aliviarlo ocupan cada vez más espacio en tu vida.
No es necesario cumplir todas estas señales para que exista un problema. Más allá del contenido concreto de los pensamientos o de las conductas, una de las claves está en observar cuánto sufrimiento generan, cuánto tiempo ocupan y hasta qué punto condicionan la vida de la persona.
Además, reconocer algunos síntomas no significa automáticamente tener TOC. Para comprender qué está ocurriendo es necesaria una evaluación individualizada.
TOC en adolescentes: síntomas que pueden pasar desapercibidos
El TOC también puede aparecer durante la adolescencia y, en esta etapa, no siempre es sencillo identificarlo.
A determinadas edades es habitual que exista una mayor preocupación por lo que piensan los demás, una mayor necesidad de privacidad, inseguridad o cambios en las rutinas. Por eso, resulta importante observar no solo qué hace el adolescente, sino también cuánto malestar le genera, cuánto tiempo ocupan estos pensamientos o conductas y hasta qué punto interfieren en su vida cotidiana.
Algunos síntomas de TOC en adolescentes
Entre las señales que pueden aparecer encontramos:
- Repetir determinadas acciones hasta sentir que están «bien».
- Tardar demasiado en ducharse, vestirse o prepararse.
- Comprobar constantemente tareas, puertas, objetos o mensajes.
- Necesitar preguntar muchas veces lo mismo para quedarse tranquilo.
- Preocupación excesiva por contaminación, enfermedades o posibles daños.
- Evitar determinados lugares, personas o situaciones.
- Pensamientos que le generan mucha culpa o vergüenza.
- Ritualizar actividades cotidianas.
- Dificultades para concentrarse porque está pendiente de sus pensamientos.
En algunos adolescentes, estos comportamientos pueden pasar desapercibidos o mantenerse ocultos por vergüenza, miedo a ser juzgados o temor a que otras personas no entiendan lo que les ocurre. Además, no todos los rituales son visibles: en ocasiones, una parte importante del problema ocurre internamente, a través de pensamientos, revisiones o comprobaciones mentales.
Por eso, más que intentar averiguar si un comportamiento concreto «es TOC o no», puede ser útil prestar atención al malestar que genera, el tiempo que ocupa y el grado en que está limitando la vida del adolescente. Crear un espacio en el que pueda explicar lo que le ocurre sin sentirse juzgado puede ser un primer paso importante para comprender qué está pasando.
El TOC también puede aparecer en la infancia
El TOC infantil o TOC en niños, a veces puede confundirse con miedos, manías o comportamientos propios de la edad. Algunas señales pueden ser la necesidad de repetir determinadas acciones, hacer preguntas constantemente para sentirse seguro, evitar situaciones por miedo a que ocurra algo malo o dedicar mucho tiempo a determinados rituales. En estos casos, es importante observar cuánto malestar generan estos comportamientos y hasta qué punto interfieren en el juego, el colegio, las relaciones o la vida cotidiana del niño.
¿Cuándo deberíamos pedir ayuda?
No hace falta esperar a que el TOC ocupe por completo la vida de una persona.
Si los pensamientos, las comprobaciones, los rituales o las evitaciones están generando sufrimiento o condicionando actividades que antes se realizaban con normalidad, puede ser un buen momento para consultar con un profesional.
Buscar ayuda no consiste simplemente en conseguir que la persona «deje de pensar» determinadas cosas.
Es necesario entender qué está provocando y manteniendo el problema y trabajar sobre ello de forma individualizada.
Tratamiento psicológico del TOC: presencial y también online
El TOC puede tratarse psicológicamente y desaparecer.
En ITEGRA Psicología trabajamos cada caso teniendo en cuenta a la persona, su historia y las circunstancias que están manteniendo el problema, desde un enfoque riguroso basado en el análisis de la conducta.
Además de la terapia presencial en nuestro centro de psicología en Granada, en determinados casos el tratamiento del TOC también puede realizarse online.
Para algunas personas esta modalidad facilita la organización de las sesiones, evita desplazamientos y permite realizar el proceso terapéutico desde un entorno conocido. La decisión entre terapia presencial u online dependerá siempre de las características y necesidades de cada caso.
No tienes por qué acostumbrarte a vivir alrededor del TOC
Cuando llevas tiempo organizando tu vida para evitar ciertos pensamientos, realizando comprobaciones o buscando constantemente tranquilidad, es fácil acabar normalizando situaciones que en realidad están generando mucho desgaste.
Pero que lleves tiempo haciéndolo no significa que tenga que seguir siendo así.
En ITEGRA Psicología somos psicólogos especialistas en TOC y podemos ayudarte a entender qué está ocurriendo y trabajar sobre aquello que está disparando y manteniendo el problema.
Si crees que tú, tu hijo o alguien cercano puede estar presentando síntomas relacionados con el Trastorno Obsesivo Compulsivo, contacta con nosotros. Valoraremos vuestro caso y os orientaremos sobre la forma de comenzar el proceso, de manera presencial en Granada o, cuando sea adecuado, mediante terapia online.
Recuerda, ¡podemos conseguir vivir sin TOC!